Escrito por: TravellingMan · Fecha del crucero: enero de 2016

Nueva York en el Norwegian Breakaway

¡El crucero de 14 días de Nueva York al Caribe fue increíble! Fue la primera vez que viajamos en el Breakaway, nuestra primera vez en un crucero de dos semanas y nuestra primera vez a muchas de las islas del itinerario. ¡Lo pasamos genial! El Breakaway ahora es nuestro barco favorito de NCL. Nos encanta The Waterfront, ahí cenamos casi la mitad de las noches a bordo. También es un lugar excelente para pasar el rato durante el día, leyendo, mirando las olas pasar y simplemente relajándote. Nos gustó más que el ruido y las multitudes del área de piscinas de la cubierta 15.

Navegar de Nueva York al Caribe lleva varios días, así que un crucero de dos semanas tiene mucho sentido. Uno alcanza a visitar siete u ocho islas cálidas y acogedoras antes de regresar a la fría realidad del invierno de Nueva York. Los tres días en alta mar de ida y los otros tres de vuelta al puerto fueron relajantes. Elegimos ascender de categoría de camarote y así tuvimos acceso al spa y The Haven, y fue una experiencia maravillosamente espléndida. Tuvimos la suerte de reservar un crucero donde todavía quedaban algunas suites The Haven disponibles unos pocos días antes del viaje, y pudimos comprar un ascenso de último momento por un precio muy razonable. Quizás nunca más podamos derrochar en un ascenso así de nuevo, pero en este viaje largo bien valió la pena. Nuestro conserje y mayordomo personal se encargaron de todo por nosotros. Y lo único que tuvimos que hacer fue relajarnos y disfrutar. Mi cumpleaños cayó el último día en alta mar. Aunque no se lo habíamos dicho a nadie a bordo, cuando volvimos a nuestro camarote esa noche había un pastel de cumpleaños esperándonos. Muchísimas gracias a nuestro mayordomo, Hipólito.

Comimos en casi todos los cerca de 20 restaurantes a bordo. Nuestro favorito, igual que en otros barcos de NCL, fue Le Bistro, el restaurante francés, y Ocean Blue quedó segundo por poco. Nos gustó mucho el sushi y el bar de fideos, y todo el espectáculo en el restaurante Teppanyaki vale la pena el precio de la entrada. Nos recomendaron especialmente Moderno y Cagney's. Los dos fueron bastante buenos, pero ninguno realmente alcanzó nuestro nivel de expectativa después de tanta publicidad. El único restaurante especializado al que no fuimos fue La Cucina; simplemente no nos alcanzaron las noches a bordo para conocer todos los lugares.

Hubo una enorme variedad de espectáculos en el teatro y actuaciones en salones para que estemos siempre entretenidos. Nos gustó mucho el guitarrista del salón y el duelo de pianos en Howl at the Moon. Cuando agregaron el acto tributo The Four Seasons a último momento fue una sorpresa especial. Subieron a bordo justo antes de nuestro regreso a Nueva York, y su espectáculo nos encantó. Lo único que le faltó a la programación de entretenimiento fue un poco de música clásica. Disfrutamos del guitarrista clásico, cuarteto de cuerdas y música clásica en piano en otros barcos de NCL, y nos hubiese gustado un poco de variedad en el Breakaway.

Pero lo que más nos gustó del Breakaway fue su diseño, la forma en que todo a bordo encaja bien. Este barco tiene una fluidez maravillosa. Todos los lugares parecen tener el tamaño justo, estar en la cubierta justa y justo donde uno lo esperaría. Moverse de un lado a otro es muy fácil y, para ser un barco con más de 4000 pasajeros a bordo, pocas veces se sintió atestado. Prácticamente la única vez que vimos grandes multitudes fue el primer día cuando los 4000 tuvimos que ir a la cubierta 7 para el simulacro de los botes salvavidas. Los pasillos, y especialmente lo ascensores, estuvieron repletos por un rato, pero después todo volvió a la normalidad. Muy pocas veces tuvimos que esperar más de un minuto para subir a un ascensor durante el resto del viaje.

El único comentario negativo que tenemos es para el diseño de los asientos en el auditorio. Tienen una tablilla o una barra en el respaldo y uno siente como si estuviese sentado en una cerca. La única forma de ponerse cómodo es encorvarse en la silla. NCL en serio debería pensar en cambiar los 800 asientos del teatro por otros más cómodos. Ahora que ya conocemos el Breakaway, no vemos la hora de viajar en sus barcos hermanos, el Getaway y el Escape. NCL se pasó con este diseño; estamos ansiosos por ver lo que harán con la próxima generación de barcos para subir el nivel todavía más. ¡Felicitaciones, NCL!